Redes inteligentes

El sector eléctrico no es ajeno a la transformación digital. Los avances tecnológicos han permitido impulsar la eficiencia energética, mejorar la red de distribución, la calidad de suministro y ofrecer un amplio abanico de servicios a los clientes.

Iberdrola ya ha instalado más de 10 millones de contadores inteligentes en España. Este despliegue es un claro ejemplo de la vocación de la compañía de proporcionar un servicio eficiente y de calidad a sus clientes, asegurando que su red eléctrica está preparada para futuros servicios y requerimientos, y contribuyendo asimismo al desarrollo de los países en los que está presente.

Se conoce como red inteligente a un sistema de distribución de energía apoyado en los avances tecnológicos que combina tres elementos: los equipos eléctricos tradicionales, los contadores electrónicos y los sistemas de información y telecomunicaciones que permiten recibir la información a distancia. De esta manera, se pueden detectar con más rapidez y precisión cuándo una línea sufre una incidencia y solventarla en un tiempo inferior o, incluso, anticiparse a situaciones de sobrecarga.

La adaptación a una red inteligente permite monitorizar y actuar a distancia y de forma instantánea y automática sobre la red eléctrica y, gracias a ello, adelantarse a posibles incidencias, gestionar más rápidamente las que se produzcan y mejorar la calidad del servicio a los clientes. De igual manera, la valiosa información proporcionada por los contadores inteligentes favorece, por un lado, a las necesidades de los consumidores respecto a todo lo relacionado a su punto de suministro, para que pueda tomar decisiones a partir de su información detallada.

Iberdrola emplea los más altos estándares internacionales y robustos algoritmos de cifrados de máxima seguridad que garantizan la autenticación, confidencialidad y privacidad de cada uno de sus equipos digitales. Además, los contadores inteligentes emplean claves criptográficas de alta seguridad, de acuerdo a los estándares establecidos internacionalmente en el sector y que permiten que los paquetes de datos salgan cifrados y autenticados.

Las redes inteligentes de última generación son flexibles, seguras, eficientes y sostenibles. La digitalización de la red facilita gestión de una red que cada vez va a ser más activa y la futura integración masiva de los vehículos eléctricos. Por su parte, la información recibida sobre el funcionamiento de la red -a través del big data y el análisis avanzado- permite optimizar las inversiones y mejorar las tareas de mantenimiento, así como digitalizar los procesos de atención al consumidor.