Residuos

Durante la actividad de Iberdrola Distribución Eléctrica se generan residuos, debidos en su mayor parte a la renovación de equipos antiguos y a la construcción de nuevas instalaciones.

La gestión de los residuos generados se realiza en función de la tipología de los mismos, y con un estricto cumplimiento de las diferentes legislaciones aplicables.

El tratamiento realizado en función del tipo de residuo es:

  • Residuos no peligrosos: en este caso son gestores autorizados para el tratamiento de estos materiales quienes realizan la recogida en nuestras instalaciones. Los principales residuos de este tipo son los siguientes: cables (cobre, aluminio, aluminio-acero, de fibra óptica), tubos, latón, contadores, interruptores de control de potencia (ICP), relés y aparatos de medida, hierro limpio, aisladores de vidrio y porcelana, postes de madera, bobinas de madera, postes de hormigón, así como los embalajes y envases que los contengan o hubieran contenido.
  • Residuos peligrosos: la dispersión geográfica de las unidades de Iberdrola Distribución Eléctrica y la dificultad que ello podía implicar ha sido solucionada mediante la implantación de varios centros de gestión de residuos peligrosos distribuidos estratégicamente. En estos centros se recogen todos estos materiales sobrantes originados en las instalaciones, se evalúa su posible reutilización y en caso necesario se gestiona como residuo peligroso de manera conjunta. Esta operativa asegura el reciclaje de todos los materiales con posibilidad de reutilización y la gestión de los residuos peligrosos por personal altamente especializado, siempre con un cumplimiento estricto de la legislación aplicable. Los principales residuos de este tipo son los siguientes: aceite contaminado con policlorobifenilo (PCB), aceite dieléctrico usado, transformadores contaminados con PCB, transformadores y condensadores de PCB, condensadores de aceite, baterías de Ni-Cd, baterías de plomo, tierras contaminadas con sustancias peligrosas, material impregnado de contaminante (trapos, papel y material absorbente impregnados de aceite u otro contaminante, restos de pintura y barnices, botes, aerosoles, etc).